Coches abandonados en la calle
Los coches abandonados en la vía pública son una problemática que se resiste a desaparecer en España, pese a lo sencillo que es en nuestros días contactar con un desguace para que recoja el coche que ya no queremos seguir manteniendo.

Frente a esto es necesario hacernos la siguiente pregunta: ¿por qué siendo tan fácil deshacerse de un vehículo de forma ecológica y respetuosa con el medio ambiente muchos titulares optan por abandonarlo en la vía pública?
En primer lugar, existe desinformación entre los ciudadanos con respecto a este tema y una falta de campañas que informen a los titulares sobre qué hacer en el momento que nuestro vehículo alcanza el final de su vida útil.
En segundo lugar, es necesario crear conciencia sobre la importancia de la correcta gestión de los vehículos fuera de uso desde la época escolar, indicando los beneficios que tiene el reciclaje de los automóviles para el medio ambiente y la labor que cumplen los desguaces.
Si bien la ley es bastante clara con respecto a las sanciones por abandonar un vehículo, la falta de información existente con respecto a las multas económicas que conlleva el abandono de un residuo peligroso en la vía pública es prácticamente nula.
De hecho, con lo fácil que es gestionar la baja definitiva en la DGT de un vehículo a través de un Centro Autorizado de Tratamiento (C.A.T.) como exige la ley y hasta conseguir un poco de dinero extra al entregar el vehículo, muchas personas – al carecer de información- abandonan el automóvil y se arriesgan a ser sancionados con una multa que va desde los 600 hasta los 30.051€ y, por supuesto, siguen acumulando gastos extras como el impuesto municipal de circulación.
De esta forma, abandonar un vehículo en la calle no solamente afecta a la comunidad de vecinos y al medio ambiente, sino que también al bolsillo del titular acarreándole deudas y problemas que pueden evitarse.
Pero, ¿por qué es tan perjudicial para la población un vehículo en situación de abandono?
La respuesta tiene varias aristas: por una parte tenemos el riesgo que corre la salud de las personas -en especial de niños y ancianos, por los residuos tóxicos como combustible, aceites de motor, baterías de plomo y líquidos de diversa índole que desprende un vehículo abandonado, transformándose en un foco de contaminación peligroso.
Por otro lado, tenemos el inmenso daño medio ambiental que le hace al planeta y al paisaje de nuestras ciudades, aparte de mal utilizar una plaza de aparcamiento por un prolongado periodo de tiempo.
¿Qué podemos hacer como ciudadanos, aparte de exigir la implementación de una política enfocada a acabar con este problema?
Es simple: si conocemos al propietario de un vehículo en situación de abandono, es importante informarle sobre las multas a las que se arriesga y lo fácil que es dar de baja un vehículo. Muchas empresas ofrecen servicio de grúa gratuito a domicilio, tramitación de la baja definitiva en Tráfico y entrega del Certificado de Destrucción.
Además, la perdida de la documentación del automóvil no constituye un problema, ya que esto se soluciona cumplimentando un modelo de extravío. Tampoco lo es que el automóvil no haya superado la ITV, puesto que al entregarlo a un desguace este no volverá a circular y no estar al corriente del pago del impuesto de circulación tampoco es un inconveniente, a no ser que el vehículo esté en situación de embargo tanto por el Ayuntamiento como por cualquier otra entidad, como pueden ser las financieras.
Como podemos ver, no hay excusas para abandonar un vehículo con lo sencillo y rápido que resulta realizar la gestión de baja hoy en día.
Solo tenemos que crear una mayor conciencia social y mejorar la información que reciben los ciudadanos sobre esta problemática.